La ceremonia reunió el pasado 29 de abril a autoridades, académicos y estudiantes de Doctorado, además de quienes inician su formación en los programas de Magíster. La mesa de honor fue encabezada por el Decano Pablo Ruiz-Tagle, junto al Vicedecano Francisco Soto; el Director de la Escuela de Postgrado, Gonzalo Berríos; el Subdirector Pablo Fuenzalida, y la integrante del Comité Académico del Doctorado, profesora Paula Ahumada.
En su discurso, el Decano Pablo Ruiz-Tagle resaltó la trayectoria de la Escuela, que desde 1979 destaca por su innovación en la formación de profesionales del Derecho. Subrayó el éxito del programa de Doctorado —fundado en 2001 y con más de 60 graduados a la fecha—, así como la amplia oferta en Magísteres, que han enfrentado los nuevos desafíos jurídicos del país con contenidos de especialización de alto nivel.
A nivel de educación continua, relevó que desde 2018 ha fortalecido su oferta con más de 70 diplomas de postítulos y más de 250 cursos de actualización impartidos.
“Nuestra Escuela de Postgrado se ha propuesto ser fiel a la misión de formar personas y generar nuevo conocimiento, y también de criticarlo, renovarlo, profundizarlo y actualizarlo. La educación y capacitación de postgrado tiene un papel doble: por un lado, enfatiza y explora formas del pensamiento crítico, y, por otro, se vincula con las demandas y los problemas profesionales de un área del conocimiento que es relevante para nuestra sociedad”, afirmó el Decano en su presentación.
Desafíos del sistema penal y tecnología
La conferencia inaugural estuvo a cargo del fiscal jefe de la Fiscalía Supraterritorial, Miguel Ángel Orellana. Su charla, titulada "Crimen organizado: nuevas técnicas de investigación, análisis criminal e inteligencia artificial", abordó la estrategia del Ministerio Público ante fenómenos delictivos complejos y transnacionales.
Orellana advirtió que el sistema de justicia enfrenta una presión sin precedentes: en los últimos 20 años los ingresos de causas se han duplicado, superando los 2 millones de denuncias en 2025, sumado a nuevas dinámicas criminales que requieren una respuesta rápida e inteligente. Ante este escenario, destacó la creación de los Equipos contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) y la Fiscalía Supraterritorial como soluciones articuladas desde el Estado.
Respecto al uso de Inteligencia Artificial (IA), el fiscal aclaró que esta herramienta no busca reemplazar el criterio humano, sino potenciarlo.
“Está diseñada para apoyar la persecución penal y ordenar evidencia en casos complejos que requieren un análisis sistemático”, explicó.
Finalmente, el fiscal detalló algunas de las herramientas pioneras que han impulsado la persecución penal, entre las que destaca "Fiscal HeredIA", un ecosistema diseñado para el análisis criminal investigativo.

A este se suma el Preclasificador Inteligente, que apoya la lectura y clasificación temprana de datos, y el Algoritmo de Sugerencias de Riesgo, un sistema que permite una determinación objetiva de los niveles de peligro en casos de violencia intrafamiliar.
Para Orellana, la tecnología permite "hacer visible lo que antes permanecía oculto por el volumen de información", concluyendo que la innovación debe estar siempre al servicio de la persecución penal y la protección de las personas.

