Con una masiva concurrencia, y presidida por la rectora de la Universidad de Chile, profesora Alejandra Mizala Salces, se realizó este miércoles 23 de septiembre en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, la ceremonia de investidura del decano Gabriel Hernández Paulsen para el período 2026-2030. En la instancia, el nuevo decano recibió la Medalla Andrés Bello.
La ceremonia solemne -conducida por la Coordinadora de la Unidad de Aseguramiento de la Calidad de la Escuela de Postgrado, Bárbara Parada- contó también con la intervención del exdecano Pablo Ruiz-Tagle, además de la presentación del Coro Lex, que interpretó el himno Gaudeamus Igitur y el himno de la Universidad de Chile, que cerró el acto.
Entre las autoridades universitarias presentes se encontraban la prorrectora, Dorotea López Giral, la vicerrectora de Asuntos Académicos, Ulrike Kemmerling Weis, el vicerrector de Investigación y Desarrollo James McPhee Torres, la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Pilar Barba Buscaglia, la vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios, Pamela Díaz-Tomero Monreal. Además, entre los asistentes estaban decanos de las Facultades de la universidad, profesoras, profesores, estudiantes y funcionarios.
Tradición y proyección

El discurso del profesor Gabriel Hernández, anclado en los orígenes de nuestra Facultad y su presencia en la construcción de la República, destacó que la tradición solo tiene sentido si es capaz de proyectarse hacia el futuro.
“La tradición no es solo el peso muerto del pasado, significa transmisión. En el interior de una comunidad como la nuestra se transmiten conocimientos, valores, convicciones, creencias y prácticas de una generación a otra. Nuestra facultad puede decir con orgullo que ha contribuido de manera protagónica a la construcción y desarrollo de Chile”.
Sin embargo, advirtió que esa historia constituye un patrimonio que debe ser cuidado, pero no convertido en una mirada nostálgica. “No vivimos en ni por el pasado. Pero sin conocimiento del pasado no podemos orientarnos en el presente. Y situarnos adecuadamente en el presente es una condición indispensable para tomar las decisiones correctas de cara al porvenir”, afirmó.
Y agregó que “por esto, también puede decirse que de aquí han egresado abogados y abogadas que honran y honrarán el foro, la judicatura, la academia, la política, la diplomacia, la actividad empresarial, la historiografía, la filosofía, la literatura y las artes. En otras palabras, las personas formadas en este entrañable edificio enriquecen hoy, y lo harán mañana, nuestra sociedad y el país para cuyo servicio estudiaron”.
En esa misma línea aludió a su propia historia, señalando que su ingreso a esta facultad “se debió al mérito y a la decisión de mis padres de destinar a la educación lo que no sobraba”.
“Lo que me trajo hasta aquí, -prosiguió- fue la convicción de que estaba frente a una institución pública que resolvió, mucho antes de que yo naciera, que la vocación, el talento y el trabajo debían poder abrirse camino pese a la histórica predestinación que ha soñado otorgar el azar social. Velar por mantener este sello será una preocupación permanente de nuestro decanato”.
Lineamientos de la gestión

Enfatizó que la facultad no necesita ser refundada, sino conducida de la mejor forma posible. “Lo que ofrecemos es trabajo, dedicación, sensatez y sobriedad”, dijo el profesor Hernández.
En ese contexto, señaló que entre las preocupaciones fundamentales de su decanato está potenciar las condiciones para que el profesorado trabaje en un entorno de libertad, pluralismo y tranquilidad. Posibilitando el desarrollo de sus capacidades
También mencionó la intención de que el personal de colaboración desarrolle su trabajo “en un entorno de respeto por su dignidad y derechos”.
En el cierre de su intervención, el decano Gabriel Hernández retomó la dimensión histórica de la Escuela.
“Aun cuando somos un capítulo, el más reciente, en la novela que narra el aporte de muchísimas personas que soñaron, trabajaron, hicieron posible esta facultad, nuestra escuela debe seguir siendo un faro central en la construcción de la República y también en su vida política e intelectual. Nuestra tarea no consiste en dejar una huella personal, consiste en entregar a esta escuela en las mejores condiciones a finalizar el mandato con que nos han honrado”, afirmó.
La “paz octogonal”
El decano Gabriel Hernández sucedió al profesor Pablo Ruiz-Tagle, quien ejerció como decano durante dos periodos: entre 2018 – 2022 y entre 2022-2026.
El profesor Ruiz-Tagle partió agradeciendo por “la alegría que he tenido estos ocho años de trabajar a tiempo completo en la docencia, la investigación, la extensión y la administración universitaria”.
Recordó el comienzo de su primer periodo:
“Convocamos inicialmente a toda la comunidad a una paz cuadrienal marcada por las ideas de buen trato y solución pacífica de nuestros conflictos. Y resulta que esta paz de 4 años por decisión de ustedes y también mía, alcanzó nuevas dimensiones: hoy es octogonal”.
Tras un recorrido por los principales logros y obras de mejoramiento realizadas en sus ocho años de decanato, agregó: “Esta paz octogonal a la que nos hemos referido se consiguió al dedicar nuestras mejores energías a un intenso y apasionado programa académico que es constante, consciente y que sigue las vías institucionales. Les deseo lo mejor a las nuevas autoridades, al señor decano y su equipo que hoy asumen la dirección de nuestra Facultad de Derecho. Y a todos ustedes muchas gracias por su apoyo en estos 8 años”.
La huella de la Facultad en la historia del país

La ceremonia fue cerrada con el discurso de la rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, quien mencionó que la Facultad de Derecho ocupa un lugar singular en la historia de la Universidad de Chile.
“Fue una de las unidades fundadoras y ha acompañado desde entonces buena parte de la construcción institucional y republicana de nuestro país. En sus aulas se han formado generaciones de juristas que han contribuido a la vida pública, a la academia y al desarrollo de nuestras instituciones. Como ya se ha dicho también, en su entre sus egresados se cuenta de 17 presidentes de la República, una expresión elocuente de la huella que esta comunidad ha dejado en la historia política e institucional del país”, agregó la rectora.
Añadió que honrar esta trayectoria supone mantener su excelencia, y al mismo tiempo ser capaces de comprender las transformaciones de nuestra sociedad, formular nuevas preguntas y construir a las respuestas que el país requiere.
“El derecho nos recuerda que las diferencias no desaparecen en una sociedad plural. Deben poder expresarse, argumentarse y procesarse dentro de las reglas e instituciones que todos reconozcamos como legítimas. Decano Hernández, las prioridades que usted ha planteado para esta nueva etapa recogen varias de estas preocupaciones. Fortalecer la comunidad académica apoyando el desarrollo de sus profesores y profesoras. Fortalecer el diálogo. Mantener una formación jurídica de excelencia, atenta a las nuevas exigencias que enfrenta la profesión. Y reforzar la investigación, la innovación y la incidencia de esta facultad en los grandes temas del país. Son propósitos que compartimos” dijo.
Y finalizó ofreciendo su apoyo a la gestión del equipo que asume el decanato.
“Cuente usted y toda la comunidad de la Facultad de Derecho con esta rectoría. Nuestras puertas estarán siempre abiertas para trabajar juntos en el desarrollo de la facultad, de nuestra universidad y del país”.
Puedes ver la ceremonia completa aquí:

