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Negociación de México: Pocas razones para el optimismo

En un ambiente general de escepticismo creciente respecto de los eventuales resultados de la negociación iniciada entre la oposición democrática venezolana y el régimen de Maduro, este, en un giro insólito, propone integrar a la mesa de México, como negociador y en calidad de diplomático venezolano, a un colombiano –Alex Saab– perseguido por la justicia norteamericana, cuya extradición a EE.UU. está por concretarse próximamente.

Las conversaciones, cuyo propósito central y razón principal es abrir un proceso de cambio político que saque a Venezuela de la crisis que vive, mediante unas elecciones presidenciales y parlamentarias justas, transparentes, con garantías para los actores que participen y supervisada por organismos internacionales, en fin, unos comicios creíbles, parecieran tomar otros caminos, para concentrarse en temas que si bien pudieran ser importantes para la grave coyuntura social, en términos humanitarios, no apuntan al problema de fondo.

Incluso, temas como el diferendo limítrofe con Guyana, sobre el cual se emitió una declaración conjunta de ambas delegaciones negociadoras, no satisfacen las aspiraciones mayoritarias de cambio, sobre todo, cuando ha quedado en evidencia la desidia e irresponsabilidad del régimen chavista en la defensa de nuestros intereses en ese caso durante dos décadas.

Difícilmente, tal declaración podría considerarse un “éxito temprano” que empuje la negociación de lo fundamental, como ha sido planteado en el Memorándum de Entendimiento suscrito.

Ha quedado claro que el objetivo del régimen chavista es perpetuarse en el poder, de allí la búsqueda desesperada de la eliminación de las sanciones internacionales, habida cuenta de la situación financiera comprometida que está viviendo. De ningún modo quiere abrirse a un proceso de cambio.

La propuesta de incluir al colombiano Saab, figura principal de los multimillonarios negocios ilícitos al amparo de Miraflores y poseedor de información que podría comprometer a mucha gente de Venezuela y fuera de ella, ha sido interpretada como un medio para torpedear la mesa de negociación y preparar el terreno para su salida de ella. A tal fin cuenta con el apoyo del gobierno ruso, quien de manera expresa ha respaldado a Saab en el proceso judicial de extradición que se ha realizado en Cabo Verde.

Frente a tal maniobra, la oposición democrática adoptó, a nuestro juicio, la posición correcta, evadiendo caer en la provocación y no desviándose del objetivo trazado, aunque consciente de lo que puede estar detrás. Ha señalado: “No nos vamos a distraer de nuestra agenda central del proceso en México: los venezolanos necesitamos un Acuerdo Integral que nos regrese la democracia y la posibilidad de salir de la inmensa crisis social, económica y política que nos afecta a todos”.

Aunque es temprano para dar una opinión definitiva sobre el curso que seguirá el asunto comentado, a la hora presente, no parecieran haber muchas razones para ser optimistas sobre las resultas de la negociación.

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