El pasado viernes 29 de mayo, se llevó a cabo la primera primera sesión del Ciclo de Diálogos “Derecho Ambiental en Perspectiva”, titulada: “El Tratado BBNJ: desafíos y oportunidades para Chile”, organizado por el Centro de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.
La actividad, transmitida vía Zoom y moderada por el Dr. Jorge Aranda Ortega (profesor e investigador del Centro de Derecho Ambiental), contó con la participación de Patsy Contardo Urra, abogada de Asuntos Oceánicos de la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Océanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, y Rocío Parra Cortés, investigadora del Programa de Derecho del Mar de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Las expositoras abordaron la importancia e implicancias para Chile del Acuerdo relativo a la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ), el cual fue adoptado el 19 de junio de 2023 en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
En este contexto, destacaron que, en consonancia con el objetivo general de asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, en el presente y a largo plazo, mediante la implementación efectiva de las disposiciones pertinentes de la Convención y una mayor cooperación y coordinación internacionales, el acuerdo se construye en base a cuatro principales ejes: (i) recursos genéticos marinos e información digital de secuencias, (ii) evaluaciones de impacto ambiental, (iii) mecanismos de gestión basados en áreas y (iv) creación de capacidades y transferencia de tecnología marina.
En relación al primer eje, explicaron la implementación de un mecanismo de trazabilidad que permitiría asegurar la participación justa y equitativa en los beneficios, destacando respecto al segundo, el hecho de que el acuerdo promueve una vinculación entre países que supera la mera solidaridad e impulsa a países en vías de desarrollo. Asimismo, hicieron énfasis en la relevancia de los mecanismos de gestión, basados en áreas como medidas que forman parte de un abanico amplio que permite ir más allá del régimen clásico del “no take”, y en la implementación de mecanismos de intercambio de información entre países basados en la necesidad y capacidad de cada uno.
Entre los principales desafíos para el país, destacaron la necesidad de lograr una implementación eficaz y legítima del Acuerdo, evitando que las áreas de conservación establecidas se conviertan en las denominadas “áreas conservativas de papel”. En este contexto, enfatizaron que la ratificación constituye un primer paso fundamental dentro de un proceso de implementación de largo plazo, en el cual Chile tiene la oportunidad de asumir un rol de liderazgo.
Asimismo, las expositoras subrayaron el potencial del país para desarrollar un ecosistema de implementación y bioinnovación, aprovechando las ventajas comparativas con las que cuenta en distintos ámbitos, entre ellos las tecnologías de Monitoreo, Control y Vigilancia (MCS, por sus siglas en inglés).
Para finalizar, el Dr. Aranda subrayó los grandes y esperanzadores avances que implica este tratado para el multilateralismo y la protección de la biodiversidad en el panorama internacional actual, así como también la oportunidad que implica para Chile la posibilidad de que la secretaría específica del Acuerdo BBNJ tenga su sede en Valparaíso.

