Amenaza al cóndor andino y ecosistemas claves: las repercusiones de un megaproyecto eólico en O’Higgins

Entrevista en que participó la prof. Valentina Durán, Directora del Centro de Derecho Ambiental, publicada por Ladera Sur, el 16 de diciembre de 2020.

La lista es larga. Cóndores, águilas, caranchos cordilleranos, abejas nativas y un bosque esclerófilo de 15 hectáreas son algunos de los ecosistemas que se verían gravemente afectados por la instalación de un parque eólico en el sector cordillerano de Mostazal. Esto sin contar con la comunidad humana aledaña al megaproyecto energético que se ha movilizado en busca de detener su construcción. La empresa que se autodefine como “sustentable” afirma que operará “de manera tal que no constituya una amenaza ni para el cóndor ni para ninguna otra especie”.  Mientras que expertos ponen en duda la viabilidad técnica de aquello.

Se trata del proyecto “Parque Eólico La Punta” que planea ubicarse en la sexta región del país. Un proyecto energético que hasta ahora no ha generado tensión eléctrica, sino social, debido a los potenciales impactos ecosistémicos que ocasionarían sus instalaciones. Según los expertos, las repercusiones podrían significar la muerte de una población semejante a todos los cóndores que hay en Los Andes del Norte; Colombia, Venezuela y Ecuador; además de afectar a decenas de especies de abejas nativas y parte del bosque esclerófilo de la zona. La iniciativa que planea construir 65 aerogeneradores en el sector cordillerano, se encuentra actualmente en evaluación ambiental por parte del Estado. De aprobarse comenzaría a operar en 2026 durante 30 años.

Peligro en el aire: amenaza latente al cóndor andino

La primera voz de alerta ante este Parque Eólico ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, se generó por la potencial amenaza a la vida de decenas de cóndores andinos (Vultur gryphus) en la sexta región. El Estudio de Impacto Ambiental realizado por la consultora AGEA y presentado por la empresa eólica en cuestión, establece que sin considerar ninguna medida de mitigación existiría “un total anual de colisiones del orden de entre 0,8 a 3,8 individuos” de cóndores. En otras palabras, el estudio de la propia empresa estima que podrían morir hasta 4 aves de esta especie al año a causa de choques con los aerogeneradores y sus aspas.

Para Eduardo Pavez, director del Programa de Conservación del Cóndor Andino en Chile, el proyecto eólico de la empresa Energy Focus “es una amenaza importante por varias razones”. Pavez ha estudiado la vida de estas aves rapaces por más de 40 años y recalca que poseen una altísima vulnerabilidad dadas sus características biológicas. El experto explica que los cóndores inician su reproducción sexual luego de los 8-10 años de vida y ponen un solo huevo cada 2 o 3 años. Si bien este animal no está catalogado en estado crítico de extinción por parte del Ministerio del Medio Ambiente, el veterinario advierte que “cualquier factor que aumente de forma artificial la tasa de mortalidad, produce una rápida caída de la población que es muy difícil de revertir. Estamos hablando de 120 cóndores muertos durante toda la vida útil del proyecto que son 30 años. Es la población de todos los cóndores que hay en Los Andes del Norte; Colombia, Venezuela, Ecuador. Estar perdiendo esos cóndores es absolutamente inaceptable”, sentencia el integrante de la Unión de Ornitólogos de Chile.  

El Parque Eólico La Punta busca emplazarse en la provincia del Cachapoal, Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, a unos 20 km en línea recta al oriente de la localidad de San Francisco de Mostazal. Si el proyecto logra la aprobación final por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la empresa construirá un parque de 65 aerogeneradores que operarán a partir de 2026, inyectando 364 MW al Sistema Eléctrico Nacional, con una vida útil de tres décadas. 

Si bien la estimación señala que podrían morir cerca de 4 cóndores al año, la empresa ha propuesto medidas de mitigación para reducir aquello. Algunas de ellas son aumentar la visibilidad de aerogeneradores, determinar áreas de riesgo y aplicar un programa de monitoreo de la ganadería y del cóndor, junto detener selectivamente las turbinas cuando un ejemplar penetre la “zona de riesgo”. 

Como Ladera Sur consultamos a la empresa encargada del proyecto ante su decisión de perseverar con el proyecto del parque eólico La Punta, sabiendo que durante el proceso de evaluación ambiental se detectó la presencia numerosa de cóndores en el sector. Energy Focus, que planea invertir 400 millones de dólares en el proyecto,  justificó mediante un comunicado escrito la continuidad del parque sosteniendo que realizó “un análisis minucioso de los riesgos”, el cual permitió “concluir que el proyecto, con las medidas ambientales y un plan de manejo adecuado, hacen posible su construcción y operación sin que constituya una amenaza para la especie”. Además, recalcan que “si el Proyecto Parque Eólico La Punta no tuviese medidas ambientales respecto de la colisión de cóndores, para nosotros no tendría viabilidad alguna”.

La aprobación del proyecto por parte del Sistema de Evaluación Ambiental depende de 21 instituciones públicas. Dentro de ellas se encuentra el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de la Región de O’Higgins, el cual presentó un informe demoledor sobre las medidas de mitigación que propone la empresa. Dentro de las alertas levantadas, se puede leer que “plantear medidas que dependan totalmente de la observación, acuerdos y coordinación de grupos humanos, tiende a presentar alta probabilidad de error humano, incerteza y falibilidad en la operación en terreno”.

Además, estipulan que la empresa debe aclarar y/o justificar el hecho de que “no haya desistido o cambiado el emplazamiento de su proyecto en un área altamente sensible y en la cual era previsible un impacto significativo sobre el Cóndor Andino”. Al Servicio le sorprende que la empresa haya persistido “a pesar de que todas las guías nacionales e internacionales que abordan la problemática hacen hincapié en la necesidad de desarrollar preevaluaciones antes de desarrollar las líneas bases, y en descartar el emplazamiento de proyectos eólicos en sitios que representan hábitats sensibles, que contienen especies amenazadas o carismáticas o próximos a áreas silvestres protegidas o humedales”.

Estos cuestionamientos son compartidos por el director del Programa de Conservación del Cóndor Andino en Chile, quien es categórico declarar que “las medidas tienen una altísima probabilidad de ser insuficientes e inaplicables, ya que el sitio de emplazamiento es un corredor de vuelo regular de cóndores y porque estas aves, dado su tamaño y tipo de vuelo, son particularmente susceptibles a colisiones”.

Además, el SAG advierte de otras aves rapaces propensas a chocar con los aerogeneradores de la zona, como el águila y carancho cordillerano “cuya frecuencia en el área es alta y cuya muerte regular producirá un efecto sumidero importante que debe ser considerado y correctamente evaluado”.

Más allá del cóndor: bosque nativo, abejas y un conflicto socioambiental latente

Para la alcaldesa de Codegua, una de las comunas aledañas al proyecto, el Parque Eólico La Punta representa la sinergia entre distintas problemáticas sociales y ambientales. “Este parque viene a interrumpir un lugar que para nosotros como codeguanos es casi sagrado por su biodiversidad”, subraya la edil de la localidad rural, Ana María Silva. 

Desde el municipio ponen el acento en la destrucción de 15,4 hectáreas de bosque nativo contempladas por la empresa energética. “Destruir ese bosque es como matar el alma misma del sector”, expone con preocupación la jefa comunal. Silva explica que ese valle es clave para la producción agrícola y la biodiversidad de la zona, además de ser una barrera natural contra aluviones en la precordillera. 

Si revisamos el propio Estudio de Impacto Ambiental de la eólica, podemos encontrar que se advierte de una erosión potencial “severa” a “muy severa” en el suelo de la zona de influencia, “principalmente en los sectores de mayor pendiente de la cordillera de los Andes y la zona de los bosques esclerófilos de precordillera”. En la página 90 de la descripción del proyecto queda estipulado que la extracción de 15,4 hectáreas de bosque nativo se debe a la construcción de caminos de acceso, estructuras de la línea de transmisión eléctrica y plazas de tendido

Con igual o mayor preocupación mira la instalación del proyecto Pablo Vial Valdés, director de la Fundación Abejas de Chile. El investigador de campo y documentalista estima que el parque eólico va a impactar “por lo menos unas 30 especies de abejas nativas que nidifican en el sector”. Vial explica que el lugar es de gran importancia científica, ya que contiene “diversas especies aún en estudio, con distribución extremadamente reducida”. Una de las principales inquietudes del experto es la remoción del terreno que implica la construcción del parque y sus caminos, ya que estas especies “nidifican en el suelo, y no se sabe donde hacen los nidos hasta que ya están desenterrados”.  El naturalista con más de 15 años de experiencia con abejas nativas y más de 25 en trabajo de campo, sentencia que al remover esos suelos “el impacto a varias especies es un hecho”. Un evento que implicaría la muerte de nidos de estos insectos polinizadores.

Estos antecedentes han movilizado a parte de la comunidad del sector con miras en proteger la cuenca de Codegua y La Leonera. “Es nuestra responsabilidad detener la destrucción de bosque nativo y fauna presente”, reza uno de los carteles confeccionados por los manifestantes. Este movimiento ciudadano llamado “Salvemos La Leonera” ha desplegado sus propias banderas y realizado campañas de difusión en terreno y eventos culturales con información que consideran relevante para la suspensión del megaproyecto energético. 

Ciudadanía activa ¿Qué hacer?

Para conocer las herramientas y rangos de acción que dispone la ciudadanía ante proyectos que son evaluados ambientalmente, consultamos al Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile. 

Desde la institución explicaron que todo proyecto que presenta un Estudio de Impacto Ambiental ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), debe realizar un proceso de participación ciudadana, donde las personas pueden formular sus reparos en observaciones por escrito.

Valentina Durán, directora del Centro de Derecho Ambiental, puntualiza que el SEA “tiene la obligación de considerar esas observaciones”. La abogada explica que 5 días antes de que se ponga en votación el proyecto, “el servicio tiene que publicar el informe consolidado de evaluación donde se da cuenta de cómo se consideraron cada una de las observaciones realizadas por individuos u organizaciones”. Si la ciudadanía estima que no se consideraron adecuadamente sus observaciones puede presentar un recurso ante el comité de ministros para que reconsidere la decisión. Si aun así persiste la aprobación del proyecto se dispone de los tribunales ambientales.

La abogada máster en Derecho Ambiental recalca la importancia de participar en este proceso, ya que de no hacerlo el camino que sigue es “más incierto” por los plazos y la pelea legal en tribunales. Es por eso que la experta sostiene que “si hay una ciudadanía organizada que no está de acuerdo con la autorización de un proyecto, lo mejor es que participen, formulen observaciones”, ya que “van a tener la posibilidad de reclamar si es que estiman que sus observaciones no han sido consideradas”.

Las observaciones se pueden hacer de forma individual u organizada por cualquier persona sin importar si es habitante del área de influencia del proyecto en cuestión. Desde el SEA de la Región de O’higgins explican que el proceso de participación ciudadana, sobre el proyecto Parque Eólico La Punta, comenzó el lunes 07 de diciembre del 2020 y ya está habilitada la plataforma para que la ciudadanía pueda realizar sus reparos en esta página. El plazo para que cualquier persona pueda estipular sus consideraciones ante el megaproyecto energético vence el 03 de marzo de 2021.

Consultados por Ladera Sur, la Unión de Ornitólogos de Chile afirma que participará del proceso de formulación de observaciones, añadiendo que están “desarrollando un documento técnico que manifiesta nuestra preocupación por el emplazamiento del proyecto” en lo que refiere al cóndor andino. Por otra parte, si tras este proceso el proyecto termina siendo aprobado por el Servicio de Evaluación Ambiental, desde el municipio de Codegua recalcan que agotarán todas las instancias de apelación, desde movilizaciones hasta recurrir a tribunales en la materia.

La instalación de este parque eólico en Mostazal y Codegua se ha convertido en un problema socioambiental en la Región de O’Higgins, el cual tensiona la relación entre el ser humano y la naturaleza en plena crisis climática y de pérdida de biodiversidad global. Hablamos de un caso involucra a comunidades humanas, un proyecto energético verde y la integridad de múltiples formas de vida. El proceso que aprobará o rechazará el proyecto puede tardar dos años. Pero mientras eso ocurre, es legítimo preguntarse por la manera en que entendemos el desarrollo sustentable en el país, para despejar si la energía limpia y la descarbonización será generada junto al cuidado de ecosistemas aledaños o a costa de ellos.

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