En un acto precedido por el Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, Pablo Ruiz-Tagle Vial, el Vicedecano (S), Francisco Agüero Vargas; el Director de la Escuela de Pregrado, Miguel González Lemus; la Subdirectora de la Escuela de Pregrado, Melissa Lineros San Martín, se realizó la entrega del Premio Facultad de Derecho 2025 a la Contralora general de Carabineros, General Inspector Karina Soza Muñoz y el Fiscal Regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera Guerrero.
Entre los asistentes en el Aula Magna, estaban el Fiscal Nacional, Ángel Valencia y los Subsecretarios de Justicia y Derechos Humanos, Ernesto Muñoz; de Seguridad Pública, Rafael Collado; el General Inspector, Subdirector de Carabineros, Enrique Monrás, el Rector de la Universidad de Tarapacá y Vicepresidente del CRUCH, profesor Emilio Rodríguez, además de otras autoridades nacionales y universitarias.

El Premio Facultad de Derecho –que se entrega por tercer año- rinde homenaje a las exalumnas y exalumnos que han dedicado su vida a la mantención y exaltación de los valores que inspiran a la Facultad: la democracia, los derechos humanos, la enseñanza del Derecho y la consolidación de la paz. Anteriormente han sido homenajeados Laura Novoa Vásquez y Álvaro Varela Walker, en 2023. Amanda Valdovinos Jeldes y Claudio Grossman Guiloff en 2024.
El reconocimiento consiste en una medalla de plata circular, que en su anverso tiene grabado el escudo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Y en el reverso, la leyenda: “FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE”, el nombre del premiado y el año en que se concede. Asimismo, recibieron un diploma firmado por el Decano y el Vicedecano de la Facultad, que les acredita como tal.
Ni héroes ni santos
La ceremonia comenzó con la interpretación, -por el Coro LEX dirigido por la maestra Ángela Largo- de “Sueño imposible” del musical “El Quijote de La Mancha”, compuesto por Mitch Leigh en un arreglo de Mark Hayes.

Los homenajeados fueron presentados por el Decano Pablo Ruiz-Tagle, quien comenzó explicando las características de los elegibles.
“Son personas que se han destacado en sus acciones en el ámbito profesional y que han encarnado una serie de virtudes, conductas específicas que ayudan a nuestro país, a nuestra sociedad -por el camino del derecho, que es también el camino de la libertad- con sus herramientas, con sus valores a trabajar por la paz, por el orden público, por la justicia”, señaló el profesor Ruiz-Tagle.
Advirtió que el premio no pretende canonizar a nadie. “No es la exaltación de héroes ni de santos. Aquí estamos hablando de personas que han cumplido funciones muy difíciles”.
Agregó que tampoco se trata de un galardón académico. “No es el Premio Montenegro al mejor promedio ni a la mejor memoria. No es una condecoración al mejor alumno ni al resultado de un concurso de popularidad o simpatía. Tampoco es el premio a la resistencia. Es el reconocimiento a una trayectoria, a una serie de acciones que constituyen un conjunto de actuaciones, de comportamientos, una actitud que queremos reforzar, que queremos consolidar en un tiempo decisivo de nuestra patria. Y por eso les rendimos homenaje”.

Especificó que tanto la General Inspector de Carabineros como el Fiscal de Arica y Parinacota se han dedicado, desde distintas actuaciones y posiciones, a hacer realidad una dimensión del derecho que se ha vuelto muy importante: la seguridad pública y la obligación del Estado de proteger a las personas del crimen, al mismo tiempo que debe garantizar el respeto a los derechos humanos.
“El derecho, por supuesto, entrega un marco normativo y los principios que deben guiar la acción del Estado en materia de seguridad y orden, previniendo y castigando los delitos, pero siempre dentro de los límites que el respeto a los derechos humanos impone. Lograr esto no siempre es fácil, y la institucionalidad suele ser cuestionada y sometida a un saludable escrutinio”, dijo.
Sobre la General Inspector Karina Soza añadió:
“Es muy importante que una egresada de nuestra Facultad, una abogada, que llega a altos puestos en Carabineros de Chile, haya sido una de las impulsoras de que funcionarios de esta institución hayan participado en un innovador programa de capacitación dedicado a la formación en Derechos Humanos en la Región Metropolitana. Seamos claros, yo sé que es una decisión institucional y donde también ha participado la gobernación, pero ella ha estado representando a Carabineros en este programa, que ha sido desarrollado por profesores y académicas del Centro de Derechos Humanos de esta Facultad, es relevante”.
Se han capacitado ya 76 carabineros de la Región Metropolitana y la meta son 200 para 2026. Oficiales que atienden directamente al público y a los grupos vulnerables.
Sobre el Fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera, que también es egresado de nuestra Facultad dijo:
“Ha arriesgado su vida al ser objeto de amenazas de muerte (y también todo su equipo del Ministerio Público y todo el juzgado donde fueron procesados los acusados) por encabezar el juicio contra la banda de narcotráfico llamada de “Los Gallegos”, vinculados al Tren de Aragua, y que terminó con la condena de 34 de sus miembros. El crimen organizado es una amenaza importante contra la convivencia, y tenemos que ser capaces de reconocer esas iniciativas que van en la dirección correcta, que son parte de la solución y que no aumentan la problemática. La labor del fiscal Carrera, además, está diariamente expuesta a la violencia”.
Abogada y policía: roles unidos por los Derechos Humanos
En su discurso de agradecimiento, la General Karina Soza habló notablemente conmovida por el momento y dijo: “Recibir este reconocimiento de parte de la noble y prestigiosa Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, a la cual ingresé en una mañana de 2003, significa un enorme orgullo junto a una emoción que no es fácil de describir”.

Tras agradecer al Decano y al Consejo de Facultad por el honor y expresar su alegría por compartir el reconocimiento con el Fiscal Carrera, agregó:
“En estas aulas cobró sentido mi vocación por el Derecho, tuve grandes profesores que incentivaron en mí el amor por la justicia, orientaron mi interés por absorber las fuentes del derecho, el valor intransable de la verdad y, por, sobre todo, comprendí el rol civilizatorio de la norma jurídica, lo que de manera natural se conectó con mi otra vocación: mi corazón verde… El servicio público que palpita en la carrera policial”.
Se refirió especialmente al impacto de la Reforma Procesal Penal en las instituciones.
“Ante este tamaño cambio comprendí que había que estar preparada, que Carabineros de Chile como auxiliar del Ministerio Público y parte del entramado del sistema de justicia penal enfrentaría nuevos desafíos y debía responder a las crecientes demandas, esto me llevó a cursar el Diplomado sobre Reforma Procesal Penal, lo que me hizo volver a esta casa de estudios”.
Prosiguió recordando su camino.
“Hoy, al mirar en retrospectiva, cuando intento armar las piezas del puzzle, las cosas toman un nuevo significado y pareciera que no fue casual que el Derecho y mi rol como policía se entrelazaran, porque cuando en el año 2015 me correspondió asumir como Teniente Coronel la Jefatura del Departamento de Derechos Humanos de Carabineros y posteriormente, como General, hacerme cargo de la Dirección de Derechos Humanos que nacía en la Institución. Recayó en mí, la responsabilidad de liderar un proceso de sensibilización, de llevar adelante una agenda de trabajo con las organizaciones de derechos humanos -aún en tiempos complejos- re-educar a los funcionarios sobre los límites en el uso de la fuerza, en las implicancias legales y éticas que se derivan de la privación de libertad y la preocupación de grupos de especial protección”, relató.

La exalumna Karina Soza hizo historia en Carabineros por haber alcanzado -luego de 64 años desde que las mujeres se incorporaran a la institución- el grado de General Inspector. Le correspondió asumir la Jefatura de la Zona Metropolitana y este año fue ascendida a Contralora General.
“Tuve bajo mi mando a más de 12 mil hombres y mujeres que se desempeñan en las unidades del gran Santiago y comunas aledañas, y con ello profundizar en la dimensión práctica y operativa de los derechos humanos en el día a día. Hoy, ejerciendo un rol contralor en Carabineros de Chile, mi nuevo reto, es abordar la mejora de procesos internos alineados con la ética y normativa institucionales, fortaleciendo la transparencia y la legalidad de nuestras acciones”, explicó.
Para finalizar, agradeció a su familia; “a mis padres, Oscar Soza y Orfelina Muñoz. Con ellos aprendí el valor de los sueños, y sin ellos este hermoso viaje no habría sido posible. Y a quienes debo mi energía día a día, quienes son mi motor, mi sentido y la vida de mi vida: mis dos amados hijos, Jacques y Benjamín”.
Contra el crimen organizado
Por su parte, el Fiscal Regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera comenzó evocando sus años de estudio en la Facultad y anunciando que pronto cumplirá 50 años y “el cambio de folio siempre hace repensar ciertas cosas. Estar aquí, es una fuente evocadora inagotable de cientos de recuerdos y anécdotas que vivencié en todos mis años de estudio en estas aulas y pasillos, periodo que sin duda ha sido de los mejores de mi vida”.
Y confesó que estudiar Derecho en esta Escuela era un anhelo muy personal y temprano en su vida. Sin imposición de sus padres.
“Desde joven perseguí el sueño de entrar a estas aulas, entendiendo que los muros de este monumento histórico tienen efectivamente una alta carga no solamente para la universidad, sino que para la historia de Chile. Y es precisamente en esta casa donde aprendí, e hice carne los cimientos valóricos de nuestra profesión y su rol público, donde aprendí que la verdadera abogacía nos exige rectitud, estudio, trabajo, constancia y compromiso social, entre otros tantos valores, relevando su especial rol en el devenir de la nación erigiéndose como un verdadero símbolo republicano donde se han vivido experiencias de tolerancia, diversidad y excelencia”.
Así, una vez egresado de esta universidad y tras haber jurado el año 2003, volcó sus intereses al servicio público.
“Siempre marcado por mis padres a quienes agradezco su formación y crianza donde el amor, respeto y comprensión fueron lo primordiales”, agregó.
Y recordó una frase que le dijo su padre y que aplica hasta hoy: “Usted hágale caso a sus jefes y cuando sea jefe haga las cosas como las quiera hacer”.
Luego se refirió al Ministerio Público, al que ingresó en 2005. Reconoció el trabajo de su equipo y el apoyo de sus cercanos, en especial a su familia que lo acompañó en este acto.
“La tarea de perseguir penalmente el crimen organizado nos llevó a concluir, a la fuerza, que enfrentamos a enemigos del todo poderosos y que esta lucha tiene costos importantes para las instituciones encargadas de enfrentarlos. Precisamente cuando estas organizaciones criminales acusan golpes en su negocio, dan paso a una serie de hechos de violencia y amedrentamiento para socavar al Estado en su conjunto”, resumió.
Resaltó la labor de la academia en esta tarea contra el crimen.
“Hay que darse el tiempo. La formación y capacitación son muy importantes. No solo la formación continua, sino que preocuparse de quiénes vienen atrás. Hacer que la gente se encante en las distintas funciones que realizamos”, dijo.
Reiteró sus agradecimientos por el premio y también a los presentes, “que visto desde acá es un resumen de los últimos 40 años de mi vida”, terminó.
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