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Tratado de Responsabilidad Extracontractual:

Versión en inglés de la obra del profesor Enrique Barros fue presentada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

Presentan versión en inglés de la obra del profesor Enrique Barros

El pasado sábado 10 de enero, ante una audiencia de alrededor de cien personas, se presentó en la Sala de Facultad el libro “The Foundations of Tort Law in the Civilian Tradition: A Comparative Perspective”, de Enrique Barros Bourie. La edición estuvo a cargo del profesor Francisco González Hoch y corresponde a la traducción al inglés del influyente “Tratado de Responsabilidad Extracontractual”, obra fundamental del derecho privado chileno y latinoamericano.

La presentación fue encabezada por el Decano, profesor Pablo Ruiz-Tagle, y la bienvenida estuvo a cargo del director del Departamento de Derecho Privado, académico Ricardo Quezada, quien destacó a Enrique Barros como una de las voces más reconocidas de la doctrina jurídica nacional e internacional, subrayando además el orgullo institucional por la proyección global de su trabajo académico.

El profesor Quezada explicó que la obra corresponde a la traducción de la parte general del "Tratado de Responsabilidad Extracontractual", coordinada por el profesor Francisco González e integrada en una serie del Oxford Institute of European and Comparative Law. Recordó, asimismo, que el libro tuvo una presentación previa en el Reino Unido, realizada en el Corpus Christi College de la Universidad de Oxford.

A continuación, expresó su gratitud “al Decano de la Facultad de Derecho, Pablo Ruiz-Tagle, por su apoyo permanente a las iniciativas académicas de excelencia; al profesor Francisco González, académico de este departamento y responsable de este evento; y, por supuesto, al profesor Enrique Barros, por su investigación, su docencia y la promoción del pensamiento jurídico”, dijo.

 Agregó un agradecimiento especial al profesor Matthew Dyson, director emérito del Institute for European and Comparative Law de la Universidad de Oxford y comentarista de la presentación.

La gesta de traducir y publicar la obra

Por su parte, el profesor Francisco González explicó que la actividad constituía un homenaje al profesor Barros con motivo de sus cincuenta años de contribuciones al derecho chileno, así como por haber formado a varias generaciones de juristas, instalando una sensibilidad jurídica hasta entonces inexistente.

El homenaje —relató— consistió en traducir al inglés el "Tratado de Responsabilidad Extracontractual", una obra de más de mil páginas, publicarla en Inglaterra y distribuirla entre las cien mejores facultades de Derecho del mundo.

Recordó las palabras del jurista Fernando Pantaleón al comentar la primera edición del Tratado, en 2006: “Este es el mejor tratado sobre responsabilidad extracontractual que conozco en lengua española, y también en lengua francesa, italiana y, con gran probabilidad, en muchas otras lenguas”. Pantaleón sostuvo además que, de haber estado escrito en inglés, el libro habría sido inmediatamente reconocido como una obra de referencia indispensable en materia de law of torts.

Ese reconocimiento fue el origen remoto del proyecto de traducción. Con ese objetivo, el profesor González viajó junto a su familia a Oxford durante el invierno de 2022, en busca de traductores y una editorial. Gracias a la recomendación del profesor Matthew Dyson, se incorporaron como traductores Marta Pantaleón —hija de Fernando Pantaleón— y su marido, Diego Sobejano.

Más compleja resultó la búsqueda de una editorial.

Con ese objetivo, el profesor González viajó junto a su familia a Cambridge durante el invierno de 2024. Tras casi tres años de gestiones y con el respaldo del profesor Dyson, en su calidad de director del Institute for European and Comparative Law, la obra fue finalmente publicada por la editorial Hart.

No estuvieron exentas de dificultades las negociaciones iniciales, especialmente cuando se propuso el título Tort Law in Chile, lo que obligó a insistir en el carácter comparado y filosófico del libro. Finalmente, se acordó el título actual, que refleja adecuadamente su alcance.

El profesor González destacó también la obtención de un prólogo del profesor Reinhard Zimmermann, uno de los comparativistas más prestigiosos del mundo y doctor honoris causa de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. El proyecto culminó con la distribución del libro entre las cien mejores facultades de Derecho del mundo, cerrando así casi cuatro años de trabajo académico.

Por último, el profesor González Hoch agradeció a su señora, que lo acompañó dos inviernos a Inglaterra, “al profesor Matt Dyson, sin cuya colaboración el proyecto habría resultado aún más difícil, a los donantes que permitieron financiar el proyecto, a los traductores, a los editores y correctores. En forma especial a Thomas Bullemore, profesor de esta escuela y doctorando en Oxford, al Comité de Administración del Proyecto y a todos los que han hecho posible este homenaje a un jurista excepcional”.

Buque insignia del Derecho

El Decano de la Facultad de Derecho, profesor Pablo Ruiz-Tagle, comenzó su intervención señalando que se trataba de un momento extraordinario, pues no solo se celebraba una obra, sino también “a una persona, una forma de trabajar y de pensar el derecho”, en referencia al profesor Barros.

“No voy a extenderme mucho en esto, porque sé que a él eso no le gusta”, advirtió.

Recordó que el académico ya ha recibido diversos homenajes, incluido un libro colectivo en su honor, y afirmó que “en la medida en que su trabajo académico se proyecta en el tiempo, se vuelve cada vez más potente, entregándonos una guía, una especie de buque insignia del derecho”.

El Decano evocó la llegada del profesor Barros a la Facultad, a fines de la década de 1970, tras su estada en Alemania, en un contexto marcado por la dictadura. “Era una época muy compleja. Él era visto casi como un revolucionario en el ambiente de la escuela. Muchas veces había que reunirse en pasillos, esquinas o estudios de abogados, porque no siempre era posible desarrollar el trabajo universitario dentro de la Facultad”, relató, destacando también el rol de académicos como Antonio Bascuñán en la mantención de la vida universitaria durante ese periodo.

Más adelante, recordó tras completar su doctorado en Yale, una conversación personal en la que este lo orientó a dedicarse al derecho constitucional, pese a sus intereses en el derecho privado.

“Cuando veo este libro y el trabajo que Enrique ha hecho en el derecho privado como buque insignia, pienso que quizá debí haber seguido ese camino, porque al leerlo me resulta profundamente interesante”, confesó.

El Decano celebró la publicación internacional de la obra como un hito para la Facultad y para el país. “La internacionalización de la academia es también la internacionalización del pensamiento y del derecho en Chile. Nuestra Facultad fue, en su momento, un faro regional. Hoy estamos empeñados en recuperar esa posición, y no veo mejor expresión de ese esfuerzo que este libro, lanzado en Oxford y presentado ahora en nuestra casa de estudios”, concluyó.

Fuente excepcional de información

El profesor Matthew Dyson, director emérito del Institute of European and Comparative Law, Professor of Civil and Criminal Law y Fellow del Corpus Christi College, explicó que había preparado su intervención originalmente en inglés, pero que intentaría expresarse en castellano.

Reflexionó sobre la pregunta “¿qué constituye el derecho?”, destacando su ambigüedad en inglés (what makes the law), y abordó tanto sus elementos constitutivos como aquello que lo define como sistema. Señaló que la obra defiende una concepción del derecho de daños como una estructura coherente de normas y conceptos, cuya función central es expresar el principio neminem laedere orientado a la reparación del daño.

Desde la perspectiva de un jurista inglés, calificó el libro como una fuente excepcional de información sobre distintos sistemas jurídicos y formas de pensar el derecho, destacando su rigor, su carácter explicativo y su capacidad persuasiva, aun cuando no exige adhesión incondicional del lector.

Concluyó afirmando que, aunque el profesor Barros no “crea” derecho en un sentido formal, sí lo hace en un sentido más profundo, al moldear la manera en que se concibe la responsabilidad extracontractual. En su nueva traducción, la obra está ahora en condiciones de cumplir ese rol a escala global.

Una traducción improbable

El profesor Enrique Barros cerró la jornada agradeciendo a los comentaristas y al público asistente. Recordó su profunda vinculación con la Universidad de Chile, a la que ingresó como estudiante hace más de sesenta años, y de la que —señaló— nunca se ha desligado.

Relató los orígenes docentes del libro en sus cursos de Derecho Civil y cómo, con el tiempo, esos apuntes se transformaron en un estudio dogmático de gran escala. Destacó también la influencia decisiva de su experiencia profesional y su progresivo alejamiento de la litigación, lo que le permitió dedicar años de trabajo sistemático a la elaboración de la obra.

En este sentido, dijo que el libro sobre responsabilidad extracontractual tuvo su origen en la “fascinación por el derecho, alimentada por generaciones de alumnos lúcidos y libres en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile”. Agregó que, tras años de postergación de su deseo de iniciar un curso de Derecho Civil, Avelino León y Fernando Mujica lo apoyaron “para dar inicio, en 1985, a una cátedra que resultó decisiva y que los apuntes fueron creciendo con el tiempo, hasta convertirse en un estudio dogmático de gran escala sobre responsabilidad extracontractual”.

Desde una perspectiva más personal, el profesor Barros expresó que fue igualmente decisiva “su vocación jurídica y su progresiva desafección con la litigación”. Expresó que, a su regreso de Alemania, la única manera de dedicarse a la academia era ejercer la profesión. Añadió que durante la década de 1980 negoció contratos complejos y desarrolló una intensa actividad como litigante. Más tarde, a sugerencia del Presidente de la Corte Suprema, aceptó incorporarse como abogado integrante, poniendo fin a una etapa profesional exigente y desgastante. Ese espacio le permitió dedicar seis años de trabajo sistemático a la elaboración del libro.

Según explica, su propósito fue dogmático en el sentido clásico, orientado a la universalidad. Disfrutó intensamente el trabajo en una obra que creció casi sin advertirlo. Contó con el apoyo lúcido de Adrian Schopf, jurista y ser humano excepcional. El libro tuvo una excelente recepción, lo que dio lugar a una segunda edición, preparada con el apoyo de Felipe Chahuán y María Ignacia Besomi. Es esta última edición la que ha sido traducida de manera notable por Marta Pantaleón y Diego Sobejano.

La traducción y publicación del libro por la editorial Hart, con el patrocinio del Institute of European and Comparative Law de Oxford, se debe a la gestión generosa del profesor Francisco González Hoch, alumno de la primera generación del profesor Barros como docente de Derecho Civil en la Facultad, en 1985. Recurriendo a amistades comunes, y superando persistentes prejuicios, logró llevar adelante un proyecto tan ambicioso como improbable. El profesor Barros expresó su profundo reconocimiento por ese esfuerzo.

Decisiva fue también la valoración realizada por el profesor Matthew Dyson, director del Institute of European and Comparative Law de Oxford, tanto para la traducción como para la publicación de la obra. La aparición del libro honra asimismo a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, fuente inagotable de talentos, que atraviesa un periodo de paz institucional y vocación de excelencia, y que ha iniciado un camino sostenido de vinculación con universidades de primer nivel internacional.

Finalmente, el destacado académico agradeció a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. “Gracias a mi Facultad. Yo no habría tenido la carrera académica que he tenido y, probablemente, estaría muy rico, trabajando en la profesión legal si no hubiese tenido este sentido de pertenencia y la gente con que uno se encuentra aquí, con los alumnos de esta Facultad (…). El próximo año espero volver a hacer clases, porque a los años que tengo, los que me queden lúcidos voy a seguir vinculado a esta Facultad”, finalizó.