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Profesora Ximena Insunza modera panel sobre el árbol en los procesos participativos de creación de planes de prevención y descontaminación.

El pasado mes de julio, tuvo en lugar en la Casa Central de la Universidad de Chile el Primer Seminario Internacional «Desde las herramientas técnicas a las políticas públicas. The ability of urban forest in mitigating air pollution: evaluating their environmental, economic and health benefits».

El seminario, organizado en el marco de los Proyectos Redes Internacionales CONICYT 170074 y URC-026/17, por el Laboratorio de Química de la Atmósfera y Radioquímica (a cargo de la prof. Margarita Préndez de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas), tuvo en su segundo día una sección dedicada a la gestión de la calidad del aire y políticas públicas.

El primer panel de este segmento, denominado «El árbol en los procesos participativos de creación de planes de prevención y descontaminación», contó con la moderación de la profesora Ximena Insunza Corvalán (investigadora del Centro de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile) y con la participación interdisciplinaria de Alexis Vásquez, Daniel Sánchez y los profesores del Diplomado de Derecho Ambiental Francisco Agüero y Luis Cordero.

Alexis Vásquez, quien presentó el Proyecto Santiago + Infraestructura Verde, comenzó hablando sobre la idea de infraestructura verde y de su llamado a pensar de manera estratégica los espacios naturales y artificiales que tienen vegetación en nuestra ciudad, lo que implica conocer el sistema territorial de los espacios verdes que alberga el arbolado urbano y todos los beneficios que estos proveen como un sistema. Destacando la multifuncionalidad, remarcó que una visión estratégica de lo que significa la vegetación en nuestras ciudades nos obliga a pensar en que un sistema de infraestructura verde es indispensable para el desarrollo urbano sustentable: “los espacios verdes, ya no los tenemos porque son lindos de tener, sino que porque los necesitamos”. En palabras del geógrafo, la infraestructura verde bien pensada, estratégicamente diseñada y gestionada, puede contribuir de manera relevante a controlar las inundaciones y a mejorar la calidad del aire.

Respecto a las iniciativas provenientes del sector público y de la sociedad civil, uno de los problemas que busca solucionar el proyecto es que no tenemos un plan maestro que logre articular y extraer al máximo los beneficios de la sinergia de todos los actores interesados y que, para superar esta barrera, es importante no sólo el diálogo interdisciplinario de las distintas profesiones y personas que trabajan en servicios públicos relacionados con el arbolado urbano, sino que también transdisciplinario, con actores de la sociedad civil.

Por su parte, Daniel Sánchez (profesional del Área de Recursos Naturales y Biodiversidad de la SEREMI del Medio Ambiente) se refirió al Plan de Descontaminación Atmosférica para la Región Metropolitana y a cómo desde la SEREMI han tratado de incentivar que los planes de compensación por emisión -de los titulares de proyectos sometidos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental- contemplen la mantención y generación de áreas verdes y masas de vegetación que rodean la cuenca de Santiago, como forma de compensar la emisión de material particulado, cuando se supera la norma por polvo en suspensión.

La meta a la SEREMI (consistente en apoyar el aumento de las áreas verdes) se incluyó en el nuevo plan de descontaminación, como respuesta a la antigua práctica de los titulares de proyectos que preferían la pavimentación a la forestación. Frente a ello, desde la SEREMI comenzaron a trabajar con acciones medibles en la mantención de las masas de vegetación y en practicar restauración ecológica, todo lo que contribuye a que el bosque esclerófilo de los cordones montañosos se vea fortalecido y a que las masas de vegetación aumenten y cumplan el rol de captura de material particulado.

Para lograr el objetivo, a través de acciones de educación ambiental, se explica a los titulares de los proyectos los beneficios medioambientales y sociales que puede tener la mantención de masas de vegetación. Las medidas, que se han llevado a cabo en los santuarios de la naturaleza, incluyen programas de control de vigilancia, programas de restauración y de rehabilitación ambiental, programas de reforestación, programas de educación, control de especies invasoras y cortafuegos.

El profesor Francisco Agüero, quien realizó una revisión histórica sobre el árbol urbano en la regulación chilena, inició su presentación señalando el concepto de árbol contenido en la Ley sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal. Dentro de los instrumentos legislativos que regulan el arbolado, destacó la Ley de Concesiones de Obras Públicas -que contempla dentro de los criterios de adjudicación las consideraciones ambientales y ecológicas, como las plantaciones de árboles en las fajas de los caminos públicos concesionados- y la LOC de Municipalidades, que otorga a la Dirección de Aseo y Ornato la tarea de elaborar los anteproyectos de ordenanzas de medio ambiente, aseo de las plazas y jardines y construcción de áreas verdes.

Otras leyes que contemplan disposiciones al respecto son la Ley General de Urbanismo y Construcciones -que regula la transferencia de bienes a los municipios y cómo se incorporan al dominio público las áreas verdes-, la Ley del Deporte -que establece algunas obligaciones de cesiones de espacios para áreas verdes o actividades deportivas- y la Ley de Antenas -que establece la posibilidad de tener como medida de compensación, el mejoramiento de áreas verdes hasta por un 30% del costo total de la torre, concepto que ha sido bastante discutido en tribunales-.

Finalmente, y dentro del marco de un proyecto FONDECYT en el que trabaja con los académicos Ximena Insunza y Francisco Aguëro, denominado «Análisis crítico al procedimiento de creación de Planes de Prevención y/o Descontaminación Ambiental: insuficiente participación ciudadana y ausencia de evaluación regulatoria», el profesor Luis Cordero Vega expuso sobre el árbol urbano en los planes de prevención y descontaminación atmosférica.

El académico comentó que, sin instrumentos de integración de política pública, la regulación del árbol urbano en los planes de descontaminación no tendrá los resultados esperados y recordó que, pese a que los planes de descontaminación han sido concebidos como instrumentos de excepción, en Chile se ha normalizado la anormalidad y eso tiene consecuencias negativas: “en la integración de instrumentos de política pública, lo estamos haciendo mal, y muy mal, esencialmente porque creemos que una zona tiene resuelto su problema de gestión ambiental si dictamos un plan de descontaminación y eso no es así”.

En su diagnóstico sostuvo que existe una dispersión de medidas y una falta de claridad conceptual, con la consecuencia de que el propósito de integración sectorial se haga parcial o imposible: “para Santiago, no hay diálogo entre el plan de descontaminación, la planificación urbana de la Región Metropolitana y la intervención de la autoridad”.

La actividad finalizó con un debate entre el público y los expositores, moderado por la profesora Ximena Insunza, quien dirigió la conversación sobre las instituciones con las que ha trabajado el Proyecto Santiago + Infraestructura Verde, la interfaz entre la técnica y la política pública, la integración de botánicos y taxónomos, la regulación ambiental en los planes de prevención y descontaminación y la factibilidad de la regulación del árbol urbano vinculada a los instrumentos normativos.

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